La adopción de las redes sociales aumentó a un ritmo exponencial en los últimos años, superando ya la marca de 4,700 millones de usuarios en julio de 2022, según DataReportal. Con la descomunal cantidad de datos disponibles, las redes sociales se convirtieron en una de las fuentes de información más prolíficas para la verificación de antecedentes y la recopilación de información de inteligencia, así como para diversos tipos de investigaciones, incluidas las de naturaleza penal, normativa, civil (como el ciberacoso o difamación) o relacionadas a seguros.

No obstante, las redes sociales representan una fuente de datos volátil y dinámica. Las publicaciones (incluidas fotos, comentarios, memes y demás información potencialmente pertinente) pueden desaparecer en cuestión de minutos o segundos, lo que imposibilita que sean utilizadas como elementos probatorios. Existen sitios web y otros servicios en línea que registran datos históricos en Internet pero, dada la extrema volatilidad de las redes sociales, no funcionan en estas situaciones.

Contrario a la obtención forense de imágenes de un dispositivo, que conserva todos los datos en un momento dado, conservar los datos directamente desde los servidores de los proveedores de redes sociales representa un reto mucho mayor e implica órdenes de cateo, atender las complejidades técnicas de los entornos basados en la nube y las cuestiones jurisdiccionales relativas a la privacidad de los datos. Por otra parte, es probable que se impugne ante los tribunales el simple hecho de hacer capturas de pantalla de las páginas o publicaciones de redes sociales que contengan la información deseada.

La conservación de datos de redes sociales debe tratarse con el mismo rigor que la recopilación de datos de computadoras, dispositivos móviles y servidores, incluso al realizar investigaciones internas, pues es posible que los datos conservados puedan convertirse en pruebas en litigios no previstos desde un inicio. Por lo tanto, en estas situaciones deben aplicarse metodologías y herramientas forenses sólidas para garantizar que la información conservada proveniente de las redes sociales (i) sea idéntica a la fuente, (ii) no esté alterada y (iii) sea rastreable, sin dejar lugar a dudas cuando las pruebas sean más necesarias.

Sin embargo, preservar y trabajar con información de redes sociales procedente de diversos proveedores y en tantos formatos de datos es un reto totalmente distinto cuando se trabaja a nivel forense. Las redes sociales son diversas, lo que significa que una recopilación y un análisis forenses adecuados no sólo requieren programas informáticos de última generación, sino también importantes conocimientos y experiencia técnica. Si bien algunos programas informáticos forenses son muy sólidos a la hora de recopilar y analizar la información de los dispositivos, aún carecen de la capacidad necesaria para actuar de forma similar con las redes sociales, dado el enorme volumen de datos que contienen, lo que hace que el factor humano sea aún más importante.

La integración del análisis de las redes sociales y el análisis forense digital de los dispositivos puede ser clave para identificar pruebas importantes durante una investigación. El análisis forense digital puede descubrir elementos en los teléfonos inteligentes, como contraseñas, fotos, marcas de tiempo de geolocalización y otros metadatos de importancia, lo que brinda nuevas apreciaciones al analizar de forma cruzada la información recopilada de las redes sociales. Hemos ayudado a nuestros clientes en numerosos casos integrando dichas fuentes de datos y realizando análisis de comunicación. Por ejemplo, elaboramos diagramas relacionales para detectar fácilmente las conexiones importantes entre las partes. Esto permite tomar decisiones con rapidez y definir una ruta de investigación sin contratiempos.

El análisis forense de las redes sociales se ha convertido en un poderoso mecanismo para reunir pruebas importantes en las investigaciones. Aun así, la heterogeneidad y la disparidad de las fuentes de datos siguen planteando un reto importante al analizar la información. Esto evidencia la importancia de aplicar metodologías y herramientas forenses adecuadas, así como de contar con conocimientos técnicos acreditados y respaldo jurídico para abordar las cuestiones éticas y de privacidad de datos pertinentes. Aun así, la combinación del análisis de las redes sociales y el análisis forense digital de los dispositivos puede aumentar significativamente la capacidad de un investigador para identificar correlaciones importantes y reforzar los hallazgos.

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